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Los especialistas se muestran preocupados por el ciclo repetitivo de deudas después de la renegociación. El programa Desenrola, una iniciativa del gobierno federal para saldar deudas, puede convertirse en una trampa si millones de brasileños que recuperan su credibilidad en el mercado no saben gestionar sus recursos financieros, afirman especialistas a InfoMoney.
En su mes de lanzamiento, Desenrola alcanzó R$ 9,5 mil millones en acuerdos financieros, solamente en la Franja 2, donde las personas endeudadas gestionan sus obligaciones bancarias directamente con los bancos bajo condiciones diferenciadas, informó recientemente la Federación Brasileña de Bancos (Febraban).
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Febraban aclara que esta categoría abarca a los clientes que tienen ingresos mensuales superiores a 2 salarios mínimos e inferiores a R$ 20 mil y que no forman parte del Registro Único del Gobierno Federal.
Del 17 de julio al 18 de agosto, las negociaciones de deudas alcanzaron 1,5 millones de acuerdos, llegando a cerca de 1,1 millones de clientes bancarios. La participación en el programa se extenderá hasta el 31 de diciembre.
En septiembre, la segunda etapa del proyecto pretende ayudar a consumidores con ingresos de hasta dos salarios mínimos o que figuran en el Cadastro Único. Este segmento, considerado de menores ingresos, tendrá la oportunidad de saldar deudas de hasta R$ 5 mil de diversos tipos.
Resultados e impacto del Programa Desenrola
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“Al principio, el objetivo es disminuir el número de morosos. Sin embargo, muchos pasan de la morosidad a una nueva deuda mediante la renegociación. Esto significa que adquieren otro compromiso financiero”, destaca Cintia Senna, especialista en finanzas y candidata a doctora por la Florida Christian University (FCU).
Las estadísticas de la Confederación Nacional del Comercio de Bienes, Servicios y Turismo (CNC) revelan que el índice de familias endeudadas en Brasil cayó ligeramente del 78,5% en junio al 78,1% en julio. Este es el primer descenso desde noviembre de 2022, y la CNC atribuye el hecho a Desenrola.
“Sin una buena gestión financiera y un presupuesto estructurado, es muy probable que ese individuo, que resolvió su deuda anterior, recaiga en la misma situación por no poder hacer frente a las nuevas cuotas o por contraer otras deudas”, analiza Luan Correia, especialista sénior de Unicred en educación financiera.
La economista Ione Amorim destaca que el programa puede ser peligroso para el consumidor al centrarse en el síntoma y no en el origen del problema.
“Los individuos negocian directamente con los bancos. Con frecuencia, tienen varios acreedores, reciben diversas ofertas y deben decidir el mejor camino. ¿Cuándo fueron preparados para eso? ¿Recibieron la preparación financiera necesaria? Este enfoque para hacer frente a las deudas no es eficaz”, cuestiona la especialista, que también dirige el Idec (Instituto Brasileño de Defensa del Consumidor).
Desafíos en la Gestión Financiera y la Necesidad de Educación
Debido a la falta de habilidad para manejar las finanzas, muchos consumidores, al participar en programas como Desenrola, no analizan adecuadamente las propuestas y, presionados por la necesidad, aceptan condiciones que no son beneficiosas.
“Recientemente, traté un caso relacionado con Desenrola: una persona tenía una deuda de R$ 3 mil. La oferta era de 96 cuotas de R$ 187. Casi R$ 18 mil. Ocho años pagando un importe seis veces mayor simplemente porque la cuota era “accesible”. Podría haber esperado a la siguiente fase del programa o haber evaluado mejor la oferta, pero por falta de preparación, se endeudó aún más”, relata Ione Amorim.
Por esa razón, la economista defiende la educación financiera para quienes ofrecen crédito. “Muchos en el mercado conceden créditos y hacen renegociaciones de manera exorbitante y abusiva. La relación con el cliente todavía se produce a través de la dependencia continua del crédito: el cliente se endeuda al máximo, atraviesa dificultades y renegocia. En algunos casos, nunca logra saldar el importe”, critica.
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Según ella, la relación debería establecerse a corto plazo. “Utilice el crédito, pague su deuda y esté listo para solicitar más crédito. El verdadero buen pagador es aquel que comienza y concluye sus pagos”, afirma Amorim.
El programa de educación financiera puede contribuir a Desenrola Brasil
Según el Ministerio de Hacienda, Desenrola ofrecerá un curso de educación financiera, dirigido al público de menores ingresos en septiembre.
“El curso es esencial para que quienes se beneficien del programa comprendan cómo prevenir nuevos episodios de endeudamiento y restricciones de crédito”, informa el ministerio en una nota, sin detallar el contenido ni cómo podrá acceder el público al curso.
El ministerio declara que Desenrola “proporciona una forma de elegir la refinanciación de deudas, haciendo la renegociación más transparente y ampliando la comprensión del usuario sobre su realidad financiera. Este proceso también representa una forma de educación, en la medida en que el individuo se apropia del mismo y reestructura su situación financiera”.
Aunque el programa está dirigido principalmente al segmento de menores ingresos, es un error pensar que solo las personas más pobres enfrentan una falta de educación financiera.
“Basta observar el monto de los acuerdos en Desenrola en esta fase: personas que ganan hasta R$ 20 mil y aun así enfrentan deudas por no gestionar adecuadamente sus recursos”, destaca Correia, de Unicred.
Cabe destacar que, entre los más desfavorecidos, la desigualdad en varios niveles afecta significativamente al presupuesto. “El desempleo, los problemas de salud y la falta de acceso generalizado también influyen”, observa Senna.
¿Tener deudas es algo negativo?
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Por sí solo, tener una deuda no es negativo. Muchas veces, la deuda puede ser una herramienta para alcanzar un objetivo, como comprar una casa o invertir en educación. La cuestión es saber gestionar esa deuda de forma saludable, sin que se convierta en una bola de nieve.
“Lo ideal es que la deuda no supere el 30% de los ingresos mensuales de la persona. Por encima de eso, la situación puede salirse de control”, aconseja Correia.
“Por otro lado, las deudas contraídas por consumismo, sin un propósito definido, son perjudiciales. Es fundamental entender la diferencia entre querer y necesitar”, concluye Senna.