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El Ministerio de Desarrollo y Asistencia Social, Familia y Lucha contra el Hambre (MDS) presentó una importante novedad este viernes (20). Según información del Ministerio, gran parte de los niños, niñas y adolescentes inscritos en Bolsa Família en 2005 ya no figuraban en el Cadastro Único en 2019.
En detalle, en 2005, 11,6 millones de beneficiarios tenían entre siete y 16 años. Para 2019, alrededor de 7,45 millones de estos jóvenes se desvincularon del CadÚnico, lo que suma un 64,1%. Sin embargo, 2,37 millones de ellos todavía figuraban en el registro, ahora con edades entre 21 y 30 años.
El estudio “Movilidad Social en Brasil: una perspectiva sobre la primera generación de Bolsa Família” generó estas estadísticas, con la participación de: Instituto Mobilidade e Desenvolvimento Social (IMDS), Oppen Social, Escola Brasileira de Economia e Finanças da Fundação Getulio Vargas (FGV-EPGE) y Università Bocconi.
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“Percibimos este significativo movimiento de salida del Cadastro Único como una evolución, con individuos que dejan de ser posibles beneficiarios o candidatos a programas sociales”, explicó Valdemar Neto, de FGV-EPGE.
Los datos apuntan a una evolución financiera de estos jóvenes
Cuando las personas permanecen en el CadÚnico, indica que sus ingresos se han mantenido estables. Sin embargo, cuando los ingresos aumentan y superan los criterios, muchos abandonan el registro.
De este modo, el análisis indica una mejora financiera de quienes anteriormente eran jóvenes en el CadÚnico.
“La información divulgada hoy muestra un panorama positivo. Al analizar a los jóvenes de las primeras familias del Bolsa Família, notamos progreso social. Y el Bolsa Família ha impulsado las economías regionales”, destacó el ministro Wellington Dias.
Variaciones regionales en las estadísticas
Además de los datos nacionales, el análisis ofreció información regional. Este detalle despertó la atención del MDS, alertando al Gobierno sobre las regiones con avances más lentos.
Para aclararlo, en el período de 2005 a 2019, el 64,1% de los jóvenes se desvinculó del CadÚnico en Brasil. Sin embargo, hubo diferencias regionales:
- Sur: -74%;
- Centro-Oeste: -72%;
- Sudeste: -70%;
- Norte: -61%;
- Nordeste: -58%.
El estudio también enfatizó que las regiones con estructuras sólidas de salud y educación tienen un mayor potencial de movilidad social.
Inserción en el mercado laboral
El estudio también observó la integración de estos jóvenes en el sector laboral formal. Utilizando datos de la Relación Anual de Información Social (RAIS) de 2015 a 2019, alrededor de 5,2 millones, o el 44,7% del total inicial, figuraron en la RAIS al menos una vez. Sin embargo, la proporción de aquellos que estuvieron en la RAIS durante cinco años se redujo al 14,4%.
Estos cinco años sugieren un empleo más duradero, revelando que, a pesar de la entrada al mercado, muchos encontraron barreras para consolidarse.
Disparidades de género, color y raza en el trabajo
Las personas de las regiones Sudeste y Sur presentaron una mayor permanencia en la RAIS. Al analizar el género, el 34% de los hombres estuvo en la RAIS durante tres años o más entre 2015 y 2019, frente al 24% de las mujeres.
Al cruzar género con color/raza, el 42% de los hombres blancos permaneció durante tres años o más en el mercado formal, frente al 23% de las mujeres negras.
Al contrastar a los hombres negros y las mujeres blancas, ambos registraron un 33%.
“Identificamos una movilidad considerable. Aquellos en situación vulnerable vieron un impacto significativo, pero necesitamos definir el rumbo. Los hallazgos orientan nuestras próximas acciones”, concluyó Valdemar Neto.